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La primera traducción simultánea del silbido de un delfín


Un software desarrollado por biólogos detecta la palabra «sargazos» en el sonido emitido por un ejemplar en el Caribe

Hay historias que a uno le gustaría que fueran ciertas, que no dejaran lugar a dudas y que se repitieran. Esta, que incluye un contacto entre especies que parece sacado de un cuento, es una de ellas. Denise Herzing, bióloga conductual del programa Wild Dolphin Project, nadaba en aguas del Caribe con un grupo de delfines a los que ha seguido durante los últimos 25 años cuando escuchó que uno de ellos decía: «¡sargazos!». Lógicamente, el delfín no articuló palabra, sino un silbido que el software desarrollado por Herzing y su equipo tradujo simultáneamente por primera vez.

«Me quedé de piedra», reconoce Herzing a la revista NewScientist. El milagro lo hizo un prototipo de traductor de los silbidos de los delfines llamado Cetacean Hearing and Telemetry. El silbido para comunicar «sargazos» o «algas» era uno que los investigadores habían inventado cuando jugaban con los cetáceos, con la esperanza de que lo adoptaran. Cuando el equipo recogió el silbido en particular de un ejemplar, Herzing oyó su propia voz grabada que decía la palabra en su oído.

Parece algo increíble. El problema es que solo ha ocurrido una vez, así que es muy arriesgado sacar conclusiones. Además de escuchar los silbidos inventados, el equipo espera empezar a averiguar lo que significa la comunicación natural de los delfines. Los algoritmos han descubierto ocho componentes diferentes en una muestra de 73 silbidos. Son todavía preliminares, pero fueron capaces de igualar ciertas cadenas de esos componentes con, por ejemplo, las interacciones madre-cría, según describe NewScientist.
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Descubren en Brasil primera especie de delfín de río desde 1918


Científicos en Brasil descubrieron la primera especie de delfín de río desde el fin de la I Guerra Mundial, en 1918.

Bautizada Araguaia (Inia araguaiaensis) en honor al río donde fue encontrada, la especie es la quinta de su tipo que se conoce en el mundo.

Según los investigadores, que publicaron su estudio en la revista especializada Plos One, la Araguaia se separó de otras especies de río sudamericanas hace más de dos millones de años.

Se estima que hay unos 1.000 ejemplares en la cuenca fluvial de este río brasileño, que recorre 2.600 kilómetros hasta unirse al Amazonas.

Los delfines de río se encuentran entre las criaturas más raras del mundo.

De acuerdo a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés), hay solo cuatro especies conocidas de delfines de río, de las cuales tres están en la "Lista Roja". Es decir están críticamente amenazadas.

Estos cetáceos tienen hocicos largos que les permiten atrapar peces en el lodo del lecho del río.

Más chico y menos dientes

Se cree que una de las especies más conocidas, el delfín chino de río, también llamado baiji (Lipotes vexillifer), se extinguió en 2006.

En América del Sur habita el delfín rosado o del Amazonas, la más inteligente de todas las especies de río.

Tomas Hrbek y su equipo de investigadores de la Universidad Federal de Amazonas, en Manaos, creen que la nueva especie está relacionada con el delfín del Amazonas.



"Es muy parecido a los otros", explicó Hrbek.

"Fue algo muy inesperado. Ésta es una zona donde se ven todo el tiempo, son mamíferos muy grandes, la cuestión es que nadie lo miró con atención. Fue muy emocionante", añadió el investigador.

Los científicos dicen que hay diferencias en cuanto al número de dientes (tiene 24 por mandíbula, a diferencia de los 25 a 29 en otras especies) y también sospechan que es más pequeño. Sin embargo, la mayoría de los rasgos que los distinguen fueron hallados en sus genes.

Tras analizar muestras de ADN de decenas de delfines en ambos ríos, el equipo de Manaos concluyó que la criatura del Araguaia era, de hecho, una especie nueva.


No obstante saben que algunos expertos pueden poner en duda sus conclusiones.
"En ciencia, nunca puedes estar seguro de nada", dijo Hrbek.

"Estudiamos su genoma mitocondrial, es decir, su linaje, y vimos que no lo comparten".

"Los grupos que vemos (...) están mucho más relacionados entre sí que con otros grupos de otra parte. Para que esto haya sucedido, los grupos se tienen que haber separado por mucho tiempo", explicó el investigador.

"La divergencia que observamos es más amplia que las que se observan entre otras especies de delfines".

Nueva y en peligro

La alegría del nuevo hallazgo se vio empañada por la preocupación por el futuro de la nueva especie.

"Desde los años 60, la cuenca del Araguaia ha sufrido una gran presión antropogénica por causa de la agricultura, la actividad ganadera y la construcción de represas hidroeléctricas", señalan los autores del estudio.

"Los delfines están a la cabeza de la cadena alimentaria, comen mucho pescado", explica Hrbek.

"Roban pescado de las redes, por eso los pescadores no los quieren mucho y alguna gente les dispara", agrega.

A causa de las amenazas que enfrentan, los investigadores creen que la nueva especie debería incluirse en la categoría de "Vulnerable" en la Lista Roja de la UICN.
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Los delfines se llaman por su nombre con silbidos únicos


Una investigación apunta paralelismos interesantes sobre la comunicación de estos mamíferos y los humanos

En la naturaleza, los delfines nariz de botella tienen una manera única de silbar para ser reconocidos por su círculo cercano y responden cuando sus congéneres les llaman por su nombre, indicó un estudio publicado en Estados Unidos.

Esta investigación, basada observaciones de 200 delfines salvajes de la costa este de Escocia, demuestra que estos animales son los únicos mamíferos, además de los humanos, en hacerse llamar por nombres. «Esta es la primera evidencia real de la existencia de nombres y apelativos en el reino animal», dijo Stephanie King, de la Universidad de St. Andrews en Escocia, autora principal del estudio publicado en la revista estadounidense Actas de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS).

Esta investigación «señala algunos paralelismos muy interesantes sobre la comunicación de los delfines y los humanos, que es algo que se había pensado, pero hasta ahora no se había demostrado experimentalmente», explicó a AFP.

Los científicos ya habían determinado que los delfines creaban su propio silbido como una firma personal, o nombre, durante los primeros meses de vida. Cerca de la mitad de los silbidos utilizados por un delfín salvaje sirven para decir su nombre y anunciar su llegada, señaló King. Pero esta investigadora quería saber qué ocurriría si un delfín oyera a uno de sus congéneres silbar su nombre.



Junto a Vincent Janik, coautor del estudio, grabaron a un grupo de delfines y emitieron los sonidos de sus diferentes silbidos personales, uno tras otro. «Curiosamente, los animales sólo respondían y reaccionaban cuando oían su silbido», dijo King. «Respondían muy rápidamente, a veces varias veces, y no respondían de esa manera a ninguna otra emisión de silbidos». «Estos resultados son sorprendentes», dijo.

Otros animales, incluyendo los pájaros cantores, los murciélagos y los loros, son capaces de copiar los sonidos en su entorno y desarrollar un repertorio distintivo de llamadas. Pero sólo los loros y los delfines usan nombres para denominar a otras criaturas u objetos.

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Los delfines utilizan silbidos únicos para llamarse entre ellos

portada post




Cada individuo se distingue por un silbido especial que otros ejemplares muy allegados repiten cuando quieren ponerse en contacto.

Cada delfín mular tiene su propio silbido, un tono alto similar a un «ñiiii» con el que avisa a sus congéneres de que está presente. Es su presentación. Ahora, científicos de la Universidad de St. Andrews en Escocia (Reino Unido) han descubierto que los delfines pueden imitar el silbido o chirrido particular de otro para llamarle, lo cual se parece mucho a cuando una persona dice el nombre de otra. El hallazgo, publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B, podría ayudar a interpretar los sonidos que emiten estos mamíferos marinos en cada ocasión.

Los delfines son excelentes imitadores vocales, capaces incluso de copiar extravagantes sonidos generados por ordenador. Los científicos descubrieron los silbidos únicos que los delfines utilizan para presentarse hace casi 50 años. Desde entonces, los investigadores han demostrado que los delfines bebé aprenden los suyos de sus madres. Una investigación de 1986 de Peter Tyack, un biólogo marino de St. Andrews, mostró que un par de delfines machos cautivos imitaban los silbidos de los demás, y en 2000, Vincent Janik, de la misma universidad, logró grabar llamadas coincidentes entre diez delfines salvajes, según publica Science Now. Sin embargo, el número de animales no era suficiente como para afirmar que se estaban llamando por su «nombre».



Ahora, el biólogo marino Stephanie King y sus colegas de St. Andrews han analizado las grabaciones acústicas de 250 delfines mulares silvestres capturados brevemente entre 1984 y 2009 en la Bahía de Sarasota, Florida. También grabaron los silbidos distintivos de cuatro delfines en cautiverio e hicieron observaciones detalladas de sus comportamientos mientras silbaban.

Los científicos habían capturado a parejas y grupos de delfines a los que mantuvieron por separado en redes durante unos 108 minutos como promedio. Durante este tiempo, los mamíferos marinos no podían verse unos a otros, pero podían escucharse entre sí, y silbaban a un ritmo elevado, a veces dando 5,3 llamadas por minuto.

Colegas y madres e hijos

King y sus colegas compararon los silbidos de los delfines salvajes y en cautividad en busca de pruebas de que los animales imitaban el sonido de los otros Y descubrieron algo interesante. Dos parejas de machos y ocho parejas formadas por la madre y su cría se comportaron de esta forma. Los delfines lo hicieron rápidamente y no tardaron ni un segundo en responder al silbido de su «amigo o ser querido».

Los científicos creen que los delfines repitieron el silbido del ejemplar con el que mantenían una relación especial, muy estrecha, con quien querían reunirse de nuevo. Los delfines actuaron de la misma forma que cualquier ser humano cuando pierde a un amigo o un hijo en medio de un tumulto: gritar su nombre.

Ahora, los científicos estudian si estos silbidos pueden contener intercambios de información más complicados como pedir ayuda o manifestar satisfacción o no. O quién sabe, hasta cotillear a las espaldas de un colega.

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